Vagamos

Rompemos el silencio
Como cual trueno que atraviesa una noche de tempestad
Terminamos sin haber comenzado
Majaderías de juventud


Robamos las luces de la noche
Las cortamos y nos las echamos a la boca
Más no fuimos capaces de tragar
Nos atoramos y escupimos


Mis manos fueron atadas
Y con el hilo que las detenía corté mis muñecas
Sangré y seguí sangrando
Más no morí desangrada


Tertulias, momentos inconclusos
Partituras de una canción desolada
Vehemente, pero dolorosa
Fatigosa, así como cuando el sol
Se esconde al atardecer


Vagabundos de un destino inconcluso
Testigos de un día, dolientes de una noche
Clavados en los punteros de un reloj,

Que no deja de girar.



Creative Commons License
Vagamos by Lisume is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Chile License.

Despedida


Morir de noche, bajo el manto oscuro de una sombra. Vivir tras la penumbra de la señora muerte. La que siguió, hasta que lo consiguió

Vivir en el día, soñar que un poco de sol golpeaba mi cara, en el amanecer de un nuevo momento junto ti.

Vivir el segundo, el minuto, la hora, el día completo. Pues eso era lo único que nos quedaba. Después de todo mujer, ya estamos viejos, nuestros hijos con sus familias, solo estamos tu y yo.

¡¡Vivamos cada día que nos quede!! ¡¡Que importan las cuentas!! ¡¡Que importa la hipoteca!! disfrutemos de lo que nos queda, ya que mal que mal, no nos queda mucho aquí.

Paseemos como cuando éramos jóvenes, por la placita que hay a dos cuadras de aquí, besémonos en el mismo lugar en donde fue nuestro primer beso. Cenemos en el café de la esquina ¡ese! El que tanto te gustaba.

Pide tu capuchino, yo pido mi café corriente. ¡Ves que aun no olvido lo que te gusta! Ni tampoco olvido, que cada vez que lo pedías, te robaba un poquito y terminabas limpiándome el bigote, que quedaba lleno de espuma.

Yo iba por el diario a completar esos puzzles, los que luego de un rato me agobiaban y provocaban jaqueca. Pero tú siempre tenías el remedio, aquellas manos tibias sobre mis sienes, y un masajito, tu secreto, el que me volvía a la vida.

Eras la única que sabía mi secreto con las pantuflas, ni los hijos supieron el porqué tenia dos pantuflas izquierdas. Mañas de viejo, decías cuando te preguntaban.

Eres una mujer fenomenal, completa, plena, maravillosa. Eras mi esposa y amante a la vez, una amante perfecta, contigo no tuve necesidad de buscar otros brazos para consolar alguna pena. Me conocías como la palma de tus manos, como los lunares de tu cara. Mujer, que ni un detalle se te escapaba.

Me diste la dicha de aceptarme en tu vida, de dejarme acompañarte en absolutamente en todo, pero es hora de despedirnos ¿verdad?

No quería dejarte, pero mezquino era de mi parte dejarte sufrir por mi causa. Estamos viejos mi vida, si, pero tu sabes que nos vamos a volver a ver. Como me gusta verte dormir, tan plácida, cándida, serena y ese rostro pálido, te hace ver maravillosa.

Mi amor, nos veremos luego, es hora de irme, tú sigue dormida. No llores más. Vela por tus hijos, vive los años que te queden. Pero no apagues esa chispa de vida que aun posees.

Esta, es la última vez que besaré tu frente y rezaré para que tus sueños sean apacibles, pero bellos. Es mi despedida.

Te esperaré, descuida, que tengo para ti todo el tiempo del mundo.

Te Amo.


Creative Commons License
Despedida by Lisume is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Chile License.

Fotografía

Mientras tomábamos aquella fotografía, pensaba las mil y una maneras de enmarcarla.

De hacer de ella un objeto preciado, valioso y que fuese eterno. Era nuestra primera foto juntos. Nuestro primer recuerdo de algo, pasajero, pero como buena chica lo llevé mucho mas allá de una simple pose para el álbum

Te miré de reojo, me gustaba ver el contorno de tu barbilla, firme, dura, pero precisa. Me contuve el tomarla con mis manos y voltearla para besarte. Es que me gustaban tus labios, bueno, para ser más francos, me gustaba todo de ti.

Te acercaste a mi cuerpo y pasaste tus manos por mi cintura, haciéndote aun más cercano. No se si te diste cuenta, pero cuando lo hiciste, sentí que me faltaba el aire y no precisamente por que lo hicieses con fuerza, si no por que me embobaba con tu presencia. Tenía nervios de estar cerca de ti, me daban escalofríos.

Me miraste y sonreí como estúpida, y es que ¡¡era verdad!! ¡Si había sonreído como estúpida! Por que te miré, esbocé mi sonrisa y bajé el rostro, como una tonta enamorada.

Me estresaba comportarme así frente a ti, no me gustaba parecer una chiquilla quinceañera.

¡¡Pero no tenía más actitudes!! O sobreactuaba, o era melodramática, no intermedios. Lo se, me sentía patética.

Pusiste tu cabeza sobre la mía, de hecho por ser mucho mas alto que yo, se te daba esa posibilidad. Yo apenas te llegaba al pecho.

Besaste mi frente, no se si lo notaste, pero ardía mi cara, estaba sonrojada. Te volví a mirar de reojo y vi como tenias tus ojos puestos en los míos, con ese brillo característico que tenias, con esa mirada de chiquillo malcriado, el que de una u otra manera conseguía lo que quería. Yo era una de ellas. No se como le hiciste pero me tenías.

Volví a sonreír, pero esta ves no bajé el rostro, quería observar tu reacción. No moviste ni un milímetro tu cara, tenia toda tu atención en mi, eso me fatigaba y me hacia hiperventilar

-¡¡Dios como te amo!!- gritaban mis ojos, tratando de pasar esas palabras a los tuyos.

Sonreíste y juntaste tus labios con los míos, tomaste mi rostro he hiciste mas intenso aquel beso.

Hasta que me soltaste, lentamente.

Me miraste nuevamente, sin quitar esa sonrisa de tu cara y algo me dijiste que me hizo sonreír. No lo recuerdo la verdad, por que seguía medio dormida.

Volviste a poner tu cabeza sobre la mía y murmuraste

- sonríe princesa

Miré al frente, y esbocé la mejor de mis sonrisas.

Cuando veo aquella foto, enmarcada en mi escritorio, se me contrae el corazón….es que la verdad, me encanta verte al lado mío

Creative Commons License
Fotografía by Lisume is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.

Inspiración

Y pensar que esta es la cuarta vez que borro lo que escribo.

Había empezado con una historia con burros ¿se dan cuenta? ¡¡¡Con burros!!! Deberán suponer el por qué decidí borrar lo que había comenzado. Es que la verdad no se me ocurría el por qué de dejar a un par de burritos, de personajes principales y hablando, para colmo. Es que mi idea no era hacer una fábula.

Luego comencé una de un dialogo, entre dos personas, pero es tan obvio, siempre son dos personas las que hablan (ni modo que una hable sola, no quería hacer un personaje loco, o un monólogo o lo que sea). Además, necesitaba el tema en el que desarrollaran la conversación, el que precisamente no se me ocurrió.

Luego, quedó la hoja en blanco ¿Y si no escribo nada? ¿si lo dejo para otro día? ¡No! ¡Recapacita! ¡Tienes algo que escribir!

En fin, luego comencé con una de una pareja de amigas. Pero ya apenas iba en la segunda línea, me estresé. Es que las veía tan tontas, desde un principio me habían caído ¡malísimo!

Aquí comienza mi desesperación.

No sale nada ni una pizca de inteligencia, destreza, NADA

Se me secó el cerebro.

No, en realidad no se me secó, está un poquito dormido. Bueno y quien no estaría dormido si ya son las cuatro de la madrugada. Cualquiera duerme, menos yo.

Y es que me bajan los dotes de escribitista a está hora. Mal de familia. Bueno, más mío que de familia.

Incluso hasta me da por arruinar más el castellano poniéndole palabras de mi cosecha. Digo, cada uno tiene un diccionario dentro. Que tiene de malo agregarle una que otra palabrita que usas normalmente. Nada, solo te restringes a hacer un texto impecable, sin errores de ortografía (la que mejoro, denme tiempo)

En esta parte es cuando comienzo a mirar el techo, blanco, con el foco de luz en medio, con algún bichito parado, o a veces sin nada, solo blanco. Pero con una paciencia pongo mi vista en él y lo observo, en su total esplendor. A veces siento que es mi fuente de inspiración, sinceramente. Pronto tendrán algún escrito en relación al techo blanco de mi habitación, al que titularé: “El techo blanco de mi habitación” un texto complejo y profundo.

Y es que pasarse media hora mirando un maldito techo debe traer consigo ¡algún beneficio! por que algún mal, lo dudo. ¡Está blanco! Que daño puede causar

Ya después de mi audaz tiempo a solas con el galán de mi techo (una experiencia religiosa, por lo demás), tarareo alguna canción, con ese popular “mmm” que reemplaza las muchas partes que desconozca de la letra de ella. Así me ahorro el aprenderla en su totalidad. ¿Para que?

No, no hay caso, las ideas no vienen.

Así mismo que pienso eso, enciendo uno de mis cilindros nicotinosos (entiéndase por cigarrillos).

El ver el humo salir de mi boca, tratando de hacer alguna figura, algún círculo o simplemente botando todo el humo que he inhalado, me hace pensar (increíble, pero hasta te hace más filosófico) en las miles de cosas que podría estar haciendo en vez de estar sentada creyéndome chimenea, tirando humo. No es que sea una viciosa, pero a veces fumaba por que no tenía nada mejor que hacer.

Nunca fumaba completo el cigarrillo cuando estaba sola, por que desde luego, me pesaba la conciencia. JA! Si tenía conciencia después de todo.

Tocaron el timbre

Me levanté de la silla algo exaltada, me habían sacado bruscamente de mis pensamientos. Abrí la puerta y era nada más y nada menos que mi amigo el cartero, al que normalmente no le abría por que me daba una flojera pagarle los treinta pesos por las cartas que traía.

Aquí mi conflicto, me ha llegado una idea.

Mientras recibo las cartas (que en realidad son cuentas) comienzo a sonreír y a caminar animada hacia la entrada de mi casa. Algo, leve y muy vago había llegado a mi cabeza. Un poco de inspiración.

Increíble, pero el carterito esa vez me sirvió de algo. Aparte de despojarme de los últimos treinta pesos que tenía en mi bolsillo, había creado una imagen, un bosquejo, una idea de lo que vendría a ser algo que contar. Algo que escribir.

Me había inspirado a borrar los otros cuatro intentos fallidos de escritos y comenzar con este, una locura, una barbaridad. Pero una que me inspiró un carterito mientras me entregaba las cuentas, la carta de mi mejor amiga y otras cuentas más.

Son extrañas las cosas que nos inspiran, algo locas. Pero quien dijo que la inspiración poseía cordura……Creative Commons License
Inspiración by Lisume is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.