Despedida
Morir de noche, bajo el manto oscuro de una sombra. Vivir tras la penumbra de la señora muerte. La que siguió, hasta que lo consiguió Vivir en el día, soñar que un poco de sol golpeaba mi cara, en el amanecer de un nuevo momento junto ti. Vivir el segundo, el minuto, la hora, el día completo. Pues eso era lo único que nos quedaba. Después de todo mujer, ya estamos viejos, nuestros hijos con sus familias, solo estamos tu y yo. ¡¡Vivamos cada día que nos quede!! ¡¡Que importan las cuentas!! ¡¡Que importa la hipoteca!! disfrutemos de lo que nos queda, ya que mal que mal, no nos queda mucho aquí. Paseemos como cuando éramos jóvenes, por la placita que hay a dos cuadras de aquí, besémonos en el mismo lugar en donde fue nuestro primer beso. Cenemos en el café de la esquina ¡ese! El que tanto te gustaba. Pide tu capuchino, yo pido mi café corriente. ¡Ves que aun no olvido lo que te gusta! Ni tampoco olvido, que cada vez que lo pedías, te robaba un poquito y terminabas limpiándome el...