lunes, 22 de septiembre de 2014

No los Quiero Olvidar




Quiero mostrarte, amigo nocturno.
Aeolus, escuchando la meodía del viento
La invisibilidad del alma y la pureza de las frases escondidas,
Entre unos ojos limpios y azules, que alguna vez pude encontrar.
De unas manos cálidas y suaves
Que ya el tiempo opacó, sin misericordia,
Y pedazos humanidad han sido arremetidos contra la tierra.

Puedo ser honesta, y cantarte las palas y sombreros,
Todas las que quieras escuchar.
Robarte melodías,
Hasta que alguna llegue a tus oídos distantes,
Apaciguados por el descanso que quisiste alcanzar.

Podría cantar ángeles, que pudiesen hacerte volar
A donde decidiste arrancar, casi a tropiezos
Y sé que no me abandonaste ahí,
Te fuiste desde mucho antes,
Implorando dejar todo ese dolor, en manos de los demás.

Yo te vi, pidiendo huir, pidiendo salir
De tus cabellos cortos y ganas inútiles,
De tus luchas diarias, y memorias melancólicas
De aquello que amaste un día, pero que ya no estaba a tu alcance.

Cortaría todas las nociones de la realidad
Y me abalanzaría entre tu noche, sus noches,
Para buscarlos, abrazar y al fin despedir,
El final absorto de sus existencias.

Pero no me queda,
Todo se me va,
Dos veces que suceda lo mismo,
Hace que cuestiones esa vil integridad,
Y mi suerte, parece haber arrancado junto a ustedes.

¿Qué me queda?
Un vacío inconmensurable, implacable.

Quiero aprender a guardar ambos recuerdos,
Como si pudiese volver a vivirlos mañana,
Como si no se hubiesen ido
Tal y como me jactaba en el antes.

Quiero, nocturna, volver a tus noches pasadas
Rogar cien veces por esas manos viejas,
Palpar ese respirar cansado, de él
Probar la delicia de un platillo, de ella
Y quedarme, solo quedarme
Entre las tardes misioneras
Que solo mi memoria, en algún momento,
Va a querer rescatar.

Se disipan, en el aire, en el cielo y la lluvia no los trae de regreso.

No los quiero olvidar.

jueves, 31 de julio de 2014

Fotografía


Mientras tomábamos aquella fotografía, pensaba las mil y una maneras de enmarcarla.
De hacer de ella un objeto preciado, valioso y que fuese eterno. Era nuestra primera foto juntos. Nuestro primer recuerdo de algo, pasajero, pero como buena chica lo llevé mucho mas allá de una simple pose para el álbum.

Te miré de reojo, me gustaba ver el contorno de tu barbilla, firme, dura, pero precisa. Me contuve el tomarla con mis manos y voltearla para besarte. Es que me gustaban tus labios, bueno, para ser más francos, me gustaba todo de ti.
Te acercaste a mi cuerpo y pasaste tus manos por mi cintura, haciéndote aun más cercano. No se si te diste cuenta, pero cuando lo hiciste, sentí que me faltaba el aire y no precisamente por que lo hicieses con fuerza, si no por que me embobaba con tu presencia. Tenía nervios de estar cerca de ti, me daban escalofríos.

Me miraste y sonreí como estúpida, y es que ¡¡era verdad!!  ¡Si había sonreído como estúpida! Por que te miré, esbocé mi sonrisa y bajé el rostro, como una tonta enamorada.
Me estresaba comportarme así frente a ti, no me gustaba parecer una chiquilla quinceañera.
¡¡Pero no tenía más actitudes!! O sobreactuaba, o era melodramática, no intermedios. Lo se, me sentía patética.

Pusiste tu cabeza sobre la mía, de hecho por ser mucho mas alto que yo, se te daba esa posibilidad. Yo apenas te llegaba al pecho.
Besaste mi frente, no se si lo notaste, pero ardía mi cara,  estaba sonrojada. Te volví a mirar de reojo y vi como tenias tus ojos puestos en los míos, con ese brillo característico que tenias, con esa mirada de chiquillo malcriado, el que de una u otra manera conseguía lo que quería. Yo era una de ellas. No se como le hiciste pero me tenías.

Volví a sonreír, pero esta ves no bajé el rostro, quería observar tu reacción.  No moviste ni un milímetro tu cara, tenia toda tu atención en mi, eso me fatigaba y me hacia hiperventilar
-¡¡Dios como te amo!!- gritaban mis ojos, tratando de pasar esas palabras a los tuyos.
Sonreíste y juntaste tus labios con los míos, tomaste mi rostro he hiciste mas intenso aquel beso.
Hasta que me soltaste, lentamente.
Me miraste nuevamente, sin quitar esa sonrisa de tu cara y algo me dijiste que me hizo sonreír. No lo recuerdo la verdad, por que seguía medio dormida.
Volviste a poner tu cabeza sobre la mía y murmuraste
- sonríe princesa
Miré al frente, y esbocé la mejor de mis sonrisas.

Cuando veo aquella foto, enmarcada en mi escritorio, se me contrae el corazón….es que la verdad, me encanta verte al lado mío.

3/5/2008

domingo, 13 de julio de 2014

Escribir de amor


A-M-O-R escribirlo es fácil ¿verdad?
Pero escribir sobre él ¿tendrá la misma facilidad?

Escribirle al amor, es como tener todo el tiempo del mundo, para subirse arriba de nuestros techos y contar las estrellas que hay en el cielo. Simplemente es algo agotador. Escribir  por amor, tiene el mismo sentido, implica sentir aquello que muchos otros han sentido pero plasmarlo entre un par de palabras que quizás estén mal empleadas, inclusive mal dichas, sin embargo, siempre habrá quien comprenda hacia donde queremos llegar con esos sencillos, o tal vez complejos, términos.
Escribir de amor, es sin duda lo más difícil, considerando la idea de que muchos no sabremos si realmente vivimos aquel verdadero y solo estemos probando el sorbo amargo de la experiencia. Hasta el final de nuestros vagos días tendremos la lejana opción de dilucidar si aquello que nuestro corazón vio como amor, sea realmente lo que el concepto signifique; aunque ni yo sé cual es realmente el concepto claro del “amor”
El amor lisa y llanamente es una metáfora de un conjunto de sentimientos y sensaciones que habremos de reducir en un solo concepto para tratarlo de manera más sencilla y digamos, poder generar aquellos acrósticos tan bonitos que algunos autores usan para sus trabajos (inclusive el mío)
Amor es desde la biología hasta lo efímero de un sentir, un concepto inclaro, inocuo, inoloro e incoloro, es, más bien diría yo, como el agua.  Enfrascable en un órgano corporal, destructivo, transparente (mientras esté limpia) bella, incomprensible e indomable.
Ahora, de la misma forma, podríamos compararla con un sinnúmero de cosas, con un sinnúmero de objetos de la naturaleza, inclusive relacionarla con alguna parte de nuestro organismo. Más sin duda quedaríamos cortos en la expresión.
Entiendan que por más que queramos escribirles sobre el amor, para el amor y del amor, nunca cumpliremos con todas aquellas largas expectativas que el planeta nos ha impuesto; desde las vacías y lloronas películas hollywodenses hasta los libros de García Márquez donde su realismo mágico nos incerta en realidades totalmente lejanas a las que vivimos, mas sin embargo, no alcanzan sus sabias palabras para completar el término; Amor.
Desde mi perspectiva, escribir por amor es sin duda lo mejor. Esas vocesillas que siento cuando el corazón me palpita más de la cuenta, me hacen agarrar el primer lápiz que encuentre y embarcarme en las primeras líneas provocadas por tan absurdo y tormentoso sentimiento.
 Abordar ese barco que compondrá algo que mi corazón exige que plasme entre palabras y aún así me quedo con gusto a poco, porque siento que no era precisamente lo quería yo decir.  Escribir por amor para mí es un total misterio, aunque sea de mi favoritismo, gozo cada vocal que sale a causa de ello. Pero, sigo sintiendo que todas mis letras están inconclusas e incongruentes, por la sencilla y complicada razón que cuando escribes por amor, tienes que cumplir con las expectativas personales, con esas líneas alegóricas e invisibles que te pones, frente a aquellas palabras que realmente quieres poner  y las que realmente salen en esos segundos (verborrea artística); y sinceramente JAMAS he cumplido con mis expectativas, lo cual es bastante frustrante.   
Podría decir que escribir AMOR es fácil, son solo un par de letras, pero escribir en relación a él es realmente una completa hazaña. Pero me sigo arriesgando.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Te Pido

Le pido al universo que mi garganta no se cierre,
Que no escupan lágrimas mis ojos,
Y que todo por fin tenga un comienzo.
Me inquieta la voz de mi corazón,
Y gritan mis deseos de tocarte

Le pido a mi alma,
Ser paciente,
Porque mi corazón ya no puede;
Late más fuerte,
Intenso, y vacío.
Se detiene con el solo hecho de sentirte
Entre mis sabanas;
Siendo que eres solo un reflejo.

Te pido, infierno
No aumentes la temperatura,
No me quemes, ni me incendies.
Quiero agua que me hidrate,
Quiero agua para que me calme

Agua, si tan solo necesitara agua
Sería más fácil.
Pero me seco, me exprimo,
Y todo lo que soy
Se esfuma en un solo suspiro

Dios, dame aire, dame paz, dame paciencia,

Dame más amor, que el mío está cada día más deshidratado.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Cuenta Regresiva


10
Años vagando en las letras, tratando de hacer y deshacer con ellas, tratar de crear mundos, tal vez más fantásticos, tal vez más reales que la misma realidad. Pero escribiendo, si, solo escribiendo

9
Versos, los primeros, si, los primeros  en donde descargo mi dolor por la mentira, el engaño y el descaro de una continuidad con aquella falacia. ¿Qué clase de persona sois fabricando un mundo completo? Una vida, una familia, hasta un perro. Mentira, una vil mentira

8
Días en los que me pasé con insomnio, mirando al conocido galán de mi techo blanco, con intenciones audaces de inspirarme, pero no fue capaz de inculcarme aunque sea una línea, una palabra, un tema, nada,  solo estábamos yo y él. Sentada frente a la computadora y el sobre mi cabeza

7
Horas mirando televisión, sin observar nada especifico, la idea era hacerla sonar para que creyesen que la estaba viendo. Por que no tenia nada que hacer, por que ya lo que tuve que estudiar lo estudié. Lo que tenia que repasar lo repasé, ahora solo me quedaba sentarme a mirar la televisión, haciendo creer al mundo que realmente era emocionante aquel programa

6 a 5
Escritos inconclusos. No hay ideas para terminarlos, están ahí, en un cuaderno con el lápiz entre los espirales, esperando a que haga uso de su tinta aunque sea para rayarle algunos garabatos, lo que sea. Pero ahí me sigue esperando

4
Meses sin ir a mi amado sur, sin ver aquellas montañas nevadas, sin sentir aquel frío que cala los huesos, sin ver lo verde de cada uno de sus rincones. Soy una persona que nació en la naturaleza y quiere morir en ella.

3
Motivos los que sirvan de esperanza, para las muchas cosas que tengo en mente. No me soluciona la vida ser una persona futurista e imaginativa, solo me complica mas la existencia, por que no tengo nada concreto en las manos y solo poseo fantasías, solo castillos en el aire.

2
Minutos que me llevó el levantarme de mi cama, dándole frente a cada día de mi vida, a cada rayito de sol que entra por mi ventana, a cada gota de oxigeno que inhalo. Y también por cada persona que tengo la dicha de conocer.

1
Momento a solas con mi conciencia, la que me regaña cuando las cosas que hago no son buenas, cuando me arrebato y las hago sin pensar. Es la única que se atreve a jalarme de las orejas y decirme: ¿¡¡Qué carajos estás haciendo!!?

0
Solo retrocedo, asi, con numeros organizo mi existencia, mi vida y las cosas que normalmente hago

Nada…  jaja aquí no hay nada,  solo mi cuenta regresiva…

viernes, 4 de mayo de 2012

Soñando Sentado

Estaba sentado en su sillón predilecto, con la mano sobre aquel teléfono gris. De vez en cuando lo miraba de soslayo, como si esperase alguna llamada importante. Pero el no se inmutaba en sonar.
 Y es que la verdad de las cosas es, que era habitual que se sentara en el mismo lugar con la misma expresión en el rostro y con la misma mano en el mismo teléfono, dando la misma impresión de esperar alguna llamada. Ha estado así desde hace más de 7 años.

 Hace 7 años atrás, el era un hombre joven, de cuerpo bien agraciado, un buen trabajo y una vida plena junto a su familia. Era la envidia de todo aquel quien tuviese la oportunidad de intercambiar alguna palabra con él. Lo tenia todo; una casa bien amoblada, dos hijos perfectamente educados, una esposa que a pesar de sus cuarenta y tantos, se mantenía en total apogeo, un auto último modelo, una amante; bueno la verdad unas varias. De las que nadie supo nunca y ni su esposa llegó a sospechar. El era demasiado inteligente y tenía todo bajo control.

Un jugoso sueldo a fin de mes, una que otra regalía por ser el que mejor desempeñara su labor, incluso algún bono con dinero extra. ¡A quien no le iban a dar ganas estar en su pellejo!
Ser el centro de atención de los demás, engendrándoles envidia, le causaba mucha gracia y lo hacia sentir realizado. Incluso sus amigos no eran de la calaña de sus compañeros de trabajo, eran ni más ni menos los hijos del gerente de la empresa en la que trabajaba. De vez en cuando lo invitaban a jugar un partidito de golf o de tenis. El era un ex campeón nacional de tenis y un aficionado del golf, pero su orgullo era mucho menor cuando se trataba de jugar con aquellas amistades, dejándose ganar “limpiamente” por que eran muy buenos jugadores esos muchachos, pudieron haber sido profesionales.

Cada vez que llegaba a su casa, su esposa lo recibía con los brazos abiertos y una sonrisa que de haber sido mayor le hubiese llegado hasta las sienes. El de manera muy galán se acercaba a la madre de sus hijos y le daba su bien merecido beso de buenas tardes y le dedicaba una sonrisa encantadora. Los niños en ese momento no se encontraban en su hogar, aun permanecían en el colegio. Iban a uno de los colegios más caros de la ciudad. El quería que sus mayores orgullos fuesen dueños de empresas y los más astutos en todo cuanto se propusiesen. Como él.
Entraba a su hogar, siempre acogedor; el que siempre añoraba cuando se acercaba la culminación de sus horas de trabajo. Miraba a su alrededor e inspiraba una gran bocanada de aire, hinchando sus pulmones y levantando los hombros. Exhalaba conforme. Le gustaba todo cuanto veía, era maravilloso ser el.
 Se sentaba siempre en la cabecera de la mesa para comer, era el jefe de hogar así que le correspondía por ley aquel lugar. El lugar de su esposa era siempre a la derecha y el de sus hijos, uno frente a él y el otro a su izquierda.  Estaba todo fríamente estipulado y nadie se salía de lo ya establecido. Eran sus reglas por sobre todas las cosas
La hora de la cena era siempre con la familia completa. Sus hijos ya llegados del colegio desde hacia más de una hora, con las manos limpias y bien arreglados hacían acto de presencia en sus puestos establecidos en la mesa familiar. Su esposa, quien organizaba el arreglo de los utensilios y de la preparación de la comida era la única que no hacia presencia en la mesa puesto que su labor era el servicio de la comida. Para que contratar una empleada si la tenía a ella, además nunca se ha quejado diciendo que no le gusta lo que hace, es más, hasta parece disfrutarlo.

Servida la comida, la esposa tomaba posesión de su puesto y se preparaba a hacer la bendición que normalmente iniciaba el jefe de hogar, el que en varias ocasiones le cedía aquel privilegio a alguno de sus hijos, para que desde ya internalizara sus costumbres y que en algún futuro el las enseñara a sus hijos.
Esta vez el jefe de hogar tomó la palabra, dando gracias por los alimentos que iban a ingerir en ese momento. Y empezaban a engullir aquella comida que con tanto cariño hizo la mujer de ahí. Madre y esposa a la vez.
  
-que bien se siente soñar toda esta mierda…- acomodándose hacia el otro lado y cruzando una pierna, sin quitar la mano del teléfono.
De verdad estaba solo, la televisión chirriaba frente a el, pero aunque tuviese el control al lado, no se molestaba en cambiarle canal. Le gustaba el ruido, lo hacia sentirse menos solo.

Miraba el techo, luego hacia un lado, veía las paredes con una capa considerable de polvo, los retratos sobre la mesa de centro, las figuritas de loza y la chimenea perecían victimas de los años. Estaba todo tirado y en desuso.
Tenía las manos llenas de lodo, y es que hacia un par de horas había trabajado con la tierra, removiéndola y haciendo un par de agujeros,

-hay que hacer esto de una buena vez- se dijo mientras enterraba la pala – esta mujer no me va a dejar tranquilo si no meto esto bajo tierra- dijo riéndose mientras se tiraba unos baldes de agua para refrescarse, era un día caluroso y trabajar a pleno sol era sofocante.
Luego de haber hecho su trabajo se dirigió al buzón de correos y depositó un pequeño sobrecito. Entro a la casa.

 Al fin luego de un rato, se decidió a cambiar la Tv, estaban transmitiendo un programa par hacerse millonario
- tontos incrédulos que creen en esas estupideces- dijo mientras levantaba ambas manos, era la primera vez que separaba su mano del teléfono. Pero luego recuperó la compostura y volvió su mano al sitio que le correspondía.
Siguió cambiando de canal, había una película de vaqueros, una serie en inglés con subtítulos,  el canal de dibujos animados
 - y pensar que a estas horas ellos veían estos dibujos jajaja hay que muchachos estos- sonriendo, cambió al canal siguiente, en el que había unos anuncios de maquillajes y set para la belleza
 - Roxana tenia de esos mismos, pero la muy torpe los usaba casi nunca!- cambió de nuevo de canal y se encontró con un partido de básquetbol. Decidió que mirar algo de deportes le haría bien, al menos lo distraería un buen rato.
  
Sus hijos, ya habían crecido bastante. Eran de 14 y 16 años, todos unos adolescentes, hasta tenían sus respectivas novias. El inflaba el pecho como quien fuese paloma y los veía en la acera de la calle paseando con ellas, uno era mas astuto que el otro y se le abalanzaba de manera muy fogosa a la pobre muchacha que no le quedaba otra mas que seguirle, algo confundida pero luego de un instante todo se hacia mas tolerable incluso le llegaba a gustar.

- A mi salió ese campeón!!- decía golpeándose el pecho, con euforia, lo enorgullecía. A diferencia de su otro hijo, era más sensible con la chica que presentaba como su novia, era delicado y detallista, unas flores un dulce, una cinta para su cabello, un beso en su mano, lo suficientemente tierno como para hacer que su chica se derritiera ante el.

- ese chiquillo es un marica!! Como tratar a una mujer asi! Ellas necesitan un hombre! Un brazo fuerte!- decia empuñando la mano, enfurecido. Su mujer lo oia y agachaba la cara, prefería seguir con sus labores a oír el ego de macho inflamado que tenia su marido.


Al llegar a casa sus dos hijos, el se disponía a darle su charla de cómo tratar a sus novias y regañaba poderosamente a uno de ellos por parecer homosexual a la hora de estar con “su chica” ya que a la hora de decidir estar con ellas eran de su propiedad. El solo lo miraba y asentía, aunque en lo que le dijese le entrara por un lado y le saliera por el otro

-no soy ciego viejo estúpido, crees que no se como tratas a mamá y de lo humillada que la haces sentir- decía para si el muchacho, no tenia el valor para encarar a un hombre corpulento, que le doblaba en edad y el costeador de todos sus gustos y estudios. No, aun no era el momento.

 -¡¡¡¡¡Bieeen!!!!! ¡¡Idiotas!! ¡¡Ya era hora que ganaran!!- dijo levantándose del sillón de un golpe, riendo a carcajadas, los locales habían ganado esta ronda y estaba feliz. Pero luego volvió a tomar su lugar, misma posición, misma expresión.
   
Pasaron dos años desde que sus hijos se graduaron. Uno fue a la universidad y el otro estaba en la marina. El y su esposa se quedaron solos viviendo en aquel hogar. La situación era la misma, mismo trato y misma forma de vida, ya sus dos causantes de gastos; como en algún momento dijo, estaban fuera de su hogar y eran capaces de sustentarse solos. Ya no mas gastos extras, ahora se trataba de su bienestar y solo eso.
  
Su esposa desapareció de la nada, solo se llevó consigo el automóvil, el gruñó creyendo que se había fugado con algún amante que tenia la “perra esa”
No quiso ir en busca de ella y mucho menos dejar alguna constancia de que lo habían abandonado, menos del auto, ya el podría comprarse uno nuevo. Había que mantener la apariencia de familia feliz y hombre satisfecho.

Sus hijos vinieron tiempo después, a reclamar por su madre, de la que no tenían noticias. El les dijo que la “puta” de su madre se había fugado con un amante que tenia desde hace años. A esa la querían mas que a el ¡a esa! ¡a la que en secreto se veía con otro!
Se quedaron sentados y callados por un largo rato, el los despacho respectivamente en sus autos y de ahí nunca mas supo de ellos. Tampoco fue en busca de ellos ¿¡para qué!? Eran unos malagradecidos.
  
Seguía con su mano en el teléfono, reía un poco de las cosas de antaño, las que en algún momento lo hicieron ver como un Señor, al que le levantaban el gorro para saludar, el que provocaba emoción si les devolvía el saludo. Esa era su vida.

Recordaba la manera de cocinar de su mujer, exquisita, delicada y los detalles que se esmeraba en colocar. Cada día era una mesa distinta, aunque la compañía fuese igual.

Sus hijos, que a pesar de su ingratitud, fueron los hombres mas buenos que pudo haber formado con su mano dura y con su esfuerzo


RIIIIIIIIIING!! RIIIIIIIIIIIING


Se levantó de un salto, el que hizo que perdiera el hilo de su pensamiento. Cogió el auricular y se lo acercó al oído

-¿hace cuanto que está ahí?
- desde siempre
- cuanto llevan ellos ahí
- 6 años-  mentía
- Su carta dice desde hace 7 años, si me miente no voy a poder ayudarlo
- está bien! Si, son 7 ¿ya fueron por ellos?
- los están sacando
- ¿y yo que hago ahora?
-no se preocupe- sonó el timbre de la puerta – usted tiene que venir con nosotros
- ¿me van a esposar?
- claro! Es parte de nuestro trabajo
- de acuerdo! Pero no deje que me vean los vecinos –dijo mientras iba caminando hacia la puerta con el teléfono en mano
- eso no se lo puedo asegurar, ahora ábrame la puerta por favor- sonó de nuevo el timbre
- ok - abrió la puerta y se encontró con un hombre de contextura gruesa, tenia un celular pegado en el oído sujetado por su mano
- ¿ya es hora?- dijo colgando el teléfono
- si señor ya es hora- lo tomó del brazo y lo esposó haciendo que el teléfono del hombre cayera al piso y se deshiciera en el impacto -Eduardo Mejias, queda usted arrestado por el homicidio de….


Que bien se siente soñar toda esta mierda….

sábado, 21 de abril de 2012

Barco


Eres un barco, que jamás ha ido a la deriva
¡De proa a popa firme!
Mil y un fortunas guardas en tus adentros
Y eres el mejor en cualquier océano

Solía mirarte navegar, sobre ríos, sobre lagos
Sobre tormentosos mares con sus tempestades
Y jamás te vi caer, ni blandear

A veces escuchaba tu madera de 46 años crujir
Sudorosa, algo rencorosa
Por que los años tienen sus efectos
Más no han flaqueado a pesar de los malos tiempos

Sabías muy bien hacia donde dirigirte, como movilizarte
Como acariciar con tus velas las tranquilas brisas que te daban libertad
Le entregaban sabiduría a lo que eras
Le entregaban vida a tu naturaleza

Eres el barco más grande entre los grandes
De molde único
Ya no existen, ni existirán como tú
Aquellos barcos una vez hechos, sus moldes fueron quemados
/Y el arquitecto, asesinado/
Muchos han envidiado y envidian tu coraza
Tú forma, tu estructura
Tu imponencia
Muchos quieren imitar tu esencia
Y muchos otros te han querido destruir
Pero nadie nunca te va a poder igualar, ni mucho menos dañar


Eres un barco de tomo y lomo
Hecho de madera del sur,
Esa madera infranqueable e incorruptible
Que vive 100 años y más

Sigue navegando papá, aún hay océanos que conquistar…
Feliz Día

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