Exposición
Es un poco burdo lo que les voy a contar hoy, pero hace unos días me tocó ir a ver una exposición. Llegué tarde, a pesar de ello aún no habían comenzado. Es raro estar del lado expectante, notar el tono de nerviosismo, las muletillas, las frases repetidas o los vacios mentales que se evitaban con la hojita de apuntes sobre el estrado de los pobres exponentes quienes tensos, esperaban el momento de comenzar. Mirar algunos rostros aburridos, de quienes serían el público espectador, cuando la información no es del todo importante para aquellos oídos, hasta algunos con audífonos; como el muchacho que se sentó en el asiento contiguo al mío. El disfraz de bata blanca que le da cierta formalidad y solemnidad a los expositores y a la situación en general, a muchos parecía incomodarles; abrochando y desabrochado los botones blanquecinos de sus tenidas. Unos mordían sus dedos, nerviosos de ser a quien le tocara luego de aquel expositor tenso que estaba hablando en ese minuto. Hasta que el exposi...