martes, 20 de diciembre de 2011

Mi punto de Vista

Esto va para ti
Para comenzar una buena historia, necesitas un buen comienzo y por ende un buen final. También requieres de experiencia y de algo que se llama “Creatividad” algo que no todos poseen. Y los que la poseen, no siempre la utilizan, adormeciéndola.
¿Como empezar una historia de la vida de una persona que apenas conoces?
Bueno, tenemos conciencia de que eres un familiar mío, un tío. Pero y ¿que más? ¿Que tan trascendental ha sido tu vida alrededor mío? La verdad no mucho, ya que con suerte intercambiamos palabras un par de veces, siendo yo siempre la mala de la película, la antisocial y seria, que ponía malas caras cuando hacían bromas de mal gusto.
Que más sabemos de ti….
Ah si, que te casaste joven, mucho se dijo que por meter la pata por jugando al papá y la mamá antes de tiempo. ¿Será verdad? No lo se, eso solo tu lo sabes.
También se, que eres el regalón de la abuela, o Moña, como cariñosamente le decimos por tu hijo, el creador del sobrenombre.
Eres el menor de los hermanos de mi madre. El profesional.
Pero también se, que eres el que más mal carácter posee de todos tus hermanos. El que es polvorita cuando le joden la existencia. No te culpo, somos parecidos.
¿Qué opinión debo tener de una persona que no conozco lo suficiente? Si somos francos, no nos conocemos, sabemos que existimos, si. Pero ello no es suficiente como para creernos dueños de la verdad de los otros. Mucho menos yo me siento dueña de tu verdad, haciendo este escrito.
Nunca vivimos juntos, pero de chiquita como me emocionaba saber que tenia un tío en aquella inmensa ciudad. Y la dicha de saber que iba a visitarlo, iba a verlo. Pero ¡¡Sorpresa!! Terminaste siendo parte de las personas que me desagradaron en un principio. Por que seamos realistas:
No Eras Un Ángel, Ni Tampoco Muy Agradable
Aunque debo reconocer que admiraba lo inteligente que eras. Con tú pregunta de oro cada reunión familiar:
-¿Cuál es la raíz cuadrada de 4?-
¿No fallaba verdad?
Lastima que ya estamos algo viejos como para que me sigas preguntando cual era esa bendita raíz.
Supongo que a los primos más chicos les irás con la misma preguntita.
¿Ves que no es suficiente todo esto para comenzar a hablar de ti?
Solo tengo en mi mente anécdotas, cosas puntuales. Pero nada muy útil.
Lo que si tengo presente, lo que si te agradezco, es que hayas convencido a la cuadrada de tu hermana a que comprara la computadora. A que al fin, luego de tantas amenazas para que nos portáramos bien, aparecieran esas condenadas cajas, con cada una de las partes de nuestra vieja maquina.
¡Es algo material!
Pero bueno, tenías que agradarme de alguna manera ¿no?
Imaginarte tan grande, en un principio de mi vida y luego un hombre común y silvestre luego. Es que te recuerdo que todos crecemos y todo lo que fue grande algún día, pronto se vuelve insignificante, o en su defecto, se vuelve parecido a nosotros.
¿Ves? Te dije en un comienzo, para hacer un buen escrito necesitas un buen final y creo que aun no le encuentro uno decente a este.
Bueno, no me alabo lo increíble que quedó, pero al menos cumplo con lo que prometí. ¡¡Qué responsabilidad la mía por Dios!!
Soy tu sobrina preferida…jajaja pero solo cuando la situación te conviene.
Creo que con esto tienes suficiente. No veo el por qué aumentar la charla de esto. Me pediste mi punto de vista y aquí está.
No te quejes.
Un beso
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jueves, 8 de diciembre de 2011

Hombre de mil caras



Que te quedes cerca, mirando el atardecer de nuestras manos
Colindando hacia nuestros labios, perdiéndose en la noche
De nuestros ojos

Que te quedes cerca, observando cada línea de mi rostro
El sonido de mi voz mientras me oyes
Ya que es posible que la tomes y te la quedes

No intentes desafiar la dulzura de aquellos labios
La fortaleza de esos brazos
Es fácil perderla y aún más fácil olvidarla

Podría tocar tus dedos, que apuntan hacia el infinito
Dios sabe el por que de su forma
Dios sabe el porque de su existencia

Rompería cada labio que he besado
Quemaría cada cuerpo bien tocado
No merece mi recuerdo
No merece nada

Déjame un poco de tus lágrimas hombre de mil caras
Rebalsa ese único vaso que aprietas con tu puño
Dame de ese sentimiento, ese
El que no eres capaz de expresar….

viernes, 18 de noviembre de 2011

Comparo


Te comparo conmigo, destino
Flotando entre los vacíos
Gravitando por la cabeza
De aquellos quienes no tienen cerebro

Te comparo con las noches frívolas, perennes,
Inanimadas; que se enjuta con los veranos apaciguados
De nuestros encuentros

Eres más que un remordimiento vivo en mis entrañas
De todo cuanto escarbe de entre mi cuerpo

No eres más que un pedazo del romance,
Infortunado de este mundo actual.
Eres solo parte del estereotipo
Maldito e inmortal.

Calosfríos sienten mis ganas
De escucharte entre las montañas;
Las luces de los faroles no alumbran mis recorridos
Y mi noche se hace cada vez más negra,
No hay estrellas que embellezcan el espacio.

Gritar en la punta de los edificios no me tranquiliza,
No me descansa, me agota aún más,
Y entre distancias mido mis momentos
Mis encuentros.

No soy nada, o tal vez soy un todo
Destruido y armado por piezas.

Cuanta falta hacen aquellos besos que no se alcanzan
Y que componen el cuerpo,
Que rejuvenecen el alma

Quiero olvidarme de esto,
Emblanquecer mi memoria
Perder el color de mis manos
Y ser inocua, solemne... como el agua 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Mitad


Como puedo describirte hombre de mitades
Siendo que solo eres un pedazo
Una parte,
Un fragmento, de toda una realidad.

Como comenzar tus recuerdos,
Si eres nada más que un trozo de existencia, 
El aditamento que no se busca, que no se espera,
El condimento del alimento que a mi boca ha de llegar.

No soy un ente completo si tu fracción me falta,
No soy una humanidad entera si de mí te escapas.

Mitad, eres la mejor parte de mis incoloros días,
La terciada absoluta de esas paupérrimas lluvias
Que se mecen al son de las ventiscas;
No son más que migas
De mi insana felicidad.

No soy eterna, pero si puedo ser para ti inolvidable,
Mitad de mis amores, melodía de mis pasiones,
Besos distantes que se gritan incongruentes
Para llegar contigo, mitad.

Mitad, eres el resto que me falta
El polvo que a mis manos las enjuaga
El nido que a mis aves les falta
La alusión sonriente de aquellas imágenes
Que carcajean somnolientas.

No tienen sentido,
Prefiero los enteros
Completos, absolutos
A convertirme en un faltante,
Y ser de ti  lisa y llanamente
Una mitad 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Incertidumbre


Soy un nudo de incertidumbres,
Una montaña de dudas que no sabe de dirección,
No conoce puntos cardinales;
Y la cruz del sur no le es de función.

Soy un mar de incertidumbres,
Llena de miedos acarreando preocupaciones.
Me aterra la ineptitud y la falta de criterio
Alojada en unos pocos,
Manejando a unos muchos.

Miedo a las respuestas;
Desconocidas y peligrosas,
Llenas de misterio y poco cautelosas.
Amargadas y terroristas,
Y me agobian en el corazón.

Y me presiona el universo,
Me oprime en las pensantes.
Se carcome mi esencia
Y las ganas se me extinguen,
Como fuego, en el agua.

Y solo pido paz por longevidad,
Paz por eternidad,
Pero las culpas son ajenas
Y las preocupaciones son eternas..

Tranquilidad mental grito a cabalidad

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mentiroso


Atragántate, ahógate y muere
Tormentas a la deriva
Muéstrate tal cual eres
Cargado de vileza y maldad


Sofócate, rompe todo cuanto construiste
Engaño personalizado
Siniestro, eres desde tu comienzo


Muérdete la lengua y desaparece
Que las hormigas te coman
Que Dios te perdone
Yo no tengo perdón que dar


Cianótico y burlesco
Mentiroso eres
Hasta el fin de tus días.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Poder


Desde el exilio
Desde la soledad más funesta
Que el absorto puede siquiera fingir,
Se embelesa cambiante y zigzagueante entre montañas claras
Y versos oscuros.
Manipulando sentires,
Olvidando pasiones

Me quejo,
¡Oh! Como me quejo hombre malparido,
Cáncer de mis ojos y encendedor de cavilaciones
Te horrorizas entre las más absurdas,
Bruscas e indómitas persuasiones
Y
Sueñas con comer el mundo
Con tragarlo y vomitarlo.

Sé que no existes,
Que no vives entre este reino mortal
Pero te escuchas tan vivo y real como cualquier viviente universal,
No me hagas reír, no me hagas fingir
Aquello que por ley he de manejar

No me hagas ocultar,
Ni me hagas condenar,
La dulzura de la basura
Que algún día me osaste entregar.

martes, 13 de septiembre de 2011

Respiremos


Resplandecen tus soles príncipe de las vías
En la mañana y en la noche
Más se apagan cuando respiras
Y respiras

Atavío de la calle
Esbozo de una pared
Reposado en una banca
Sin nada que hacer

Cobras a tu cerebro
El alzheimer de tus intereses
Y respiras, respiras

Y pierdes la conciencia
Cantándole a la luna
Cantándole a las calles
O simplemente cantando a todo cuanto ves

Bailas con tu destino
Coronas tus actos
Te sientes poderoso
Solo por respirar
Y respirar…

Consume tu cerebro
Límpiate entre dientes con tus neuronas
Arrójalas, ya no sirven
Están inutilizadas

Y respiremos, sigamos respirando

martes, 6 de septiembre de 2011

Inspiración


Y pensar que esta es la cuarta vez que borro lo que escribo. 


Había empezado con una historia con burros ¿se dan cuenta? ¡¡¡Con burros!!! Deberán suponer el por qué decidí borrar lo que había comenzado. Es que la verdad no se me ocurría el por qué de dejar a un par de burritos, de personajes principales y hablando, para colmo. Es que mi idea no era hacer una fábula.


Luego comencé una de un dialogo, entre dos personas, pero es tan obvio, siempre son dos personas las que hablan (ni modo que una hable sola, no quería hacer un personaje loco, o un monólogo o lo que sea). Además, necesitaba el tema en el que desarrollaran la conversación, el que precisamente no se me ocurrió.


Luego, quedó la hoja en blanco ¿Y si no escribo nada? ¿si lo dejo para otro día? ¡No! ¡Recapacita! ¡Tienes algo que escribir!


En fin, luego comencé con una de una pareja de amigas. Pero ya apenas iba en la segunda línea, me estresé. Es que las veía tan tontas, desde un principio me habían caído ¡malísimo!


Aquí comienza mi desesperación.


No sale nada ni una pizca de inteligencia, destreza, NADA


Se me secó el cerebro.


No, en realidad no se me secó, está un poquito dormido. Bueno y quien no estaría dormido si ya son las cuatro de la madrugada. Cualquiera duerme, menos yo.


Y es que me bajan los dotes de escribitista a está hora. Mal de familia. Bueno, más mío que de familia.


Incluso hasta me da por arruinar más el castellano poniéndole palabras de mi cosecha. Digo, cada uno tiene un diccionario dentro. Que tiene de malo agregarle una que otra palabrita que usas normalmente. Nada, solo te restringes a hacer un texto impecable, sin errores de ortografía (la que mejoro, denme tiempo)


En esta parte es cuando comienzo a mirar el techo, blanco, con el foco de luz en medio, con algún bichito parado, o a veces sin nada, solo blanco. Pero con una paciencia pongo mi vista en él y lo observo, en su total esplendor. A veces siento que es mi fuente de inspiración, sinceramente. Pronto tendrán algún escrito en relación al techo blanco de mi habitación, al que titularé: “El techo blanco de mi habitación” un texto complejo y profundo.


Y es que pasarse media hora mirando un maldito techo debe traer consigo ¡algún beneficio! por que algún mal, lo dudo. ¡Está blanco! Que daño puede causar


Ya después de mi audaz tiempo a solas con el galán de mi techo (una experiencia religiosa, por lo demás), tarareo alguna canción, con ese popular “mmm” que reemplaza las muchas partes que desconozca de la letra de ella. Así me ahorro el aprenderla en su totalidad. ¿Para que?


No, no hay caso, las ideas no vienen.


Así mismo que pienso eso, enciendo uno de mis cilindros nicotinosos (entiéndase por cigarrillos).


El ver el humo salir de mi boca, tratando de hacer alguna figura, algún círculo o simplemente botando todo el humo que he inhalado, me hace pensar (increíble, pero hasta te hace más filosófico) en las miles de cosas que podría estar haciendo en vez de estar sentada creyéndome chimenea, tirando humo. No es que sea una viciosa, pero a veces fumaba por que no tenía nada mejor que hacer.


Nunca fumaba completo el cigarrillo cuando estaba sola, por que desde luego, me pesaba la conciencia. JA! Si tenía conciencia después de todo.


Tocaron el timbre


Me levanté de la silla algo exaltada, me habían sacado bruscamente de mis pensamientos. Abrí la puerta y era nada más y nada menos que mi amigo el cartero, al que normalmente no le abría por que me daba una flojera pagarle los treinta pesos por las cartas que traía.


Aquí mi conflicto, me ha llegado una idea.


Mientras recibo las cartas (que en realidad son cuentas) comienzo a sonreír y a caminar animada hacia la entrada de mi casa. Algo, leve y muy vago había llegado a mi cabeza. Un poco de inspiración.


Increíble, pero el carterito esa vez me sirvió de algo. Aparte de despojarme de los últimos treinta pesos que tenía en mi bolsillo, había creado una imagen, un bosquejo, una idea de lo que vendría a ser algo que contar. Algo que escribir.


Me había inspirado a borrar los otros cuatro intentos fallidos de escritos y comenzar con este, una locura, una barbaridad. Pero una que me inspiró un carterito mientras me entregaba las cuentas, la carta de mi mejor amiga y otras cuentas más.




Son extrañas las cosas que nos inspiran, algo locas. Pero quien dijo que la inspiración poseía cordura……

jueves, 25 de agosto de 2011

Susurros

Se me va el aire de entre las manos
Y se alborota en mis oídos, cantando
Enmaraña mi cabello de larga envergadura
Y se cola por mis ojos, despacito.

Acaricia mi frente, cual pluma de ave blanca
Acelerando mi sangre que a galope va sobre mis venas
Calosfrío más gratos no he sentido nunca en mi vida.
Murmullos de tus dedos que se posan en el soplido de una vela

Salpica picardía, jugueteando a conquistarme
Pasa por mis tímpanos y se mete hasta mi alma,
Sabe que es placentero, maravilloso.


Me tortura la tibieza de sus pisadas,
El rozar de sus bordes en mi indeleble cuerpo,
Se derrite y se vuelve como la arena,
De un viejo mar del sur.


Se sonrojan, me sonrojas,
A tal punto de volverme adicta,
Al cerrar los ojos la sensación es aun más absoluta.


Bisbiseos, voces suspiradas que cantan tus porqués.
Bostezos románticos de tu boca junto a la mía,
La que muerde mis ganas de acariciarte


Susurros, malditos versos escondidos en el viento,
Espiración de la brisa de aquellos novelescos poetas.
Dedos de aire que pasan sobre mis besos profundos,
Y aquellas nubes esponjadas escribiéndose con labios,
Le corean al amor por saboreables susurros.

martes, 26 de julio de 2011

El Cuadro de Dalí

Cuando decidí apretar del gatillo, comprobé que sí, la vida que tuviste pasa por tu cabeza, completamente, en cuestión de minutos. El comprobar el dolor de mi familia, el ver mi funeral, ver el cajón en el que me encontraría, rodeado de flores, provocando un aroma empalagoso en el ambiente, mirando a la gente, que lloraría por mi partida. No me hacia cambiar de idea. La verdad, había bloqueado todo mi sentir, ya mis sentimientos no estaban en función de mis actos. Solo me había sentado en lo que fue mi escritorio.
Había decidido tirar del gatillo.
No me daría tiempo para sentir la bala, que atravesaría mi cráneo, en cuestión de segundos. Vería ya mi cuerpo en el suelo, con las sienes reventadas y el piso ensangrentado. No había vuelta atrás, quería tirar del gatillo. Me paré frente a la ventana y observé la perspectiva que había desde el noveno piso de esta compañía, la que me debía veinticinco años de servicio, pero de los cuales, nunca recibí bonificación. Es tan solo un click.
Volví a mirar aquél asiento en el que estaba yo, con la mano dispuesta en el gatillo, lista para hacer presión y apagar la vida de aquél imbécil ciego que era. Me acerqué, estaba sudando, era indicio de que estaba nervioso, asustado, estaba arrepintiéndome.
Eso me animaba un poco, después de todo no era tan estúpido como creí. En mi calidad de humano aun existía algo de cordura. No, ese no debería ser mi final, tenía que haber algo mejor. Mi mano había aflojado. No tires del gatillo La duda, madre de la cobardía.
No me servia seguir usando el oxígeno que otro podía utilizar mucho mejor que yo. Era un marido engañado, no con mi mejor amigo; si no con mi sobrino, 10 años menor que ella. Un mal padre, un pésimo funcionario; de ahí el por que nunca me valoraron los años de servicio. Mis amigos no eran realmente mis amigos, si de ellos dependiese, me acuchillarían por las espalda al primer descuido. Apreté los nudillos de mi otra mano y con ello tensé la mano que tenia el arma.
Hazlo, no perdemos nada.
Respiré hondo. Después de todo había dado lo mejor de mí a mi única hija, la que por desgracias del destino, era una estupefaciente y alcohólica. Era preciosa, de ojos verde oscuros, una tez trigueña que brillaba al sol y cabello rizado, negro. No quería dejarla en el agujero en el que se encontraba, sabía que podía hacer algo más por ella y que podríamos sacarla de la cárcel. Tenía que hacer algo por salvarla, no creía que los valores que alguna vez le inculcamos no hayan valido nada. Esbocé una sonrisa de alivio. Ella nos necesita Golpeé el vidrio con las manos. Aun recordaba la voz de ella cuando nos dijo “me lo jalé todo y a todos” También recuerdo la bofetada que le di haciendo que cayera al piso. Desde aquel día que no me volvió a dirigir la palabra. Ignoraba mi presencia. “Eres un puto, de ti lo aprendí, viejo de mierda” fue lo que dijo cuando salió de la casa. No volvimos a saber de ella hasta cuando supimos que estaba encarcelada por haber asaltado un puesto de comida rápida.
La chiquilla es una perra mal agradecida, hagámosle el favor, para que no nos siga viendo la cara de imbéciles. ¡¡¡Presiona el gatillo!!! Me había asustado. No podía dejar que todo esto se arreglara así, aunque realmente dudo que se vaya a arreglar. Pero tenía que seguir peleando.
Dios aprieta, pero no ahorca. Aflojé y dejé caer lentamente mi brazo. Baja la mano, ese es nuestro primer pasoQuité el cañón de mi sien. Dios ¿en dónde está? Si estuviese aquí como dicen las religiones, no dejaría que usaras un arma, no te habría dejado sufriendo. De existir, abríamos hecho una buena elección con tu mujer y no habríamos aceptado a la cerda pedófila que tenemos en la casa, esperándonos, creyendo que su romance es de total desconocimiento nuestro y de todo el mundo.
No quiero ser el hazmerreír de los demás. Me iban a apuntar con el dedo cada vez que me viesen. No les des el gusto de que vean nuestra cara. Levanta nuestra mano y hazlo No lo hagas, podemos divorciarnos y demandarla. Somos abogado, no quedaría ni con un centavo. La mujer siempre tiene más beneficios en una corte, puede hasta acusarnos de maltrato, siendo que nunca le pusimos un dedo encima. No hay nada que lo compruebe. Pero se los puede provocar Estábamos peleando. Una excusa, un motivo tras otro
No quiero estar en medio de dos malditas decisiones….¡¡Cállense de una buena vez!! Ambos seguíamos discutiendo.

 Lo que si nos hizo recuperar nuestro silencio, fue aquel disparo. Su sonido aun hacía eco en la oficina. Sórdido, letal. Cuando hice funcionar aquella arma, fue por callar aquellas voces que en mi interior daban los pros y contras de mi decisión. Cuando apreté el gatillo lo hice por mi familia, por que los amaba mas que nadie y por que no merecían a este hombre. No merecían a un débil.

Cuando apunté con el arma, perdoné a mi esposa, a mi hija, a mis amigos por abandonarme. Por no estar aquí cuando realmente los necesitaba.










Cuando le di al cuadro de Dalí que había en la oficina, supe, que me lo iban a descontar de mi salario….

lunes, 18 de julio de 2011

Ellas

Llama mi atención aquella osadía, la de ellas; a la que no les importa lo que digan los demás y viven su vida como si nada a su alrededor les indicara con el dedo. El amor se expresa de infinitas formas y hay de ellos quienes se atreven a mofarse, a no tolerar esas muestras de cariño. Un cariño, una pasión infinita que solo ellas pueden demostrarse. Y entender…


Es amor, aunque a personas como yo les cueste asumir, si hay amor entre ellas. No existe perdón entre nosotros por la intolerancia y la falta de criterio. Una mirada más allá cambiaría totalmente la percepción de las cosas. Es difícil, incluso para mí.

En el pasado; un secreto oculto, a mediados del pasado; psiquiátrico, en la actualidad solo una forma de vivir, una opción diferente. ¿De que otras formas tendrá que hacerse ver?El temor de aquellos por creerlo parte de Sodoma y Gomorra, el error de los lideres con sotana quienes hablan del pecado, siendo que “El” dio libre albedrio incluso para los sentimientos.

¿A qué le temen? ¿Capricho… rebeldía? o quizás desde que sus conciencias se vuelven coherentes saben que sus gustos van más allá de un insípido sexo opuesto, encontrando quizás en el su par, algo mucho más llamativo, atractivo, interesante… encantador, algo que a ellas solamente las envuelve y/o posee.No soy de aquellas y frente a mis ojos es difícil comprender la magnitud de esas expresiones, de aquellos labios femeninos que se cruzan incorporándose en pasiones más allá de lo conocido. Quizás no ocurre tan solo en ellas, si no también en ellos…

miércoles, 6 de julio de 2011

Dos Burritos

Estábamos sentados mirando a través de la cerca que colindaba con las plantaciones de trigo, Humberto y yo.
Mientras comíamos nuestra avena, recorríamos con la vista lo bello del sembradío, el que en varias ocasiones nos provocaba hambre. Es que era de por si un escenario apetitoso, sin duda.
A veces imaginaba, mientras comía, lo interesante que era ser humano. No se que pensaba Humberto ya que la verdad, nunca aprendí a leer la mente, además siempre he pensado que tiene la cabeza hueca por lo que no me interesa.
Que interesante poder ser dueño de todo esto, de poder disfrutar de cada uno de los rincones de este tranquilo espacio, de poder moverte con facilidad por todo el lugar y dirigir el ritmo de tu vida sin preocupación y sin depender de nadie y mucho menos darle cuentas a nadie. Es maravilloso ser humano.

- sabes, no me gustaría ser humano -

¿Quién lo hubiese creído? Cuando expresó ese comentario casi se me cayó la comida que masticaba.

- ¿por que lo dices Humberto?-

- ¿Por qué no te haz dado cuenta lo complejo que es para ellos vivir?
- pues la verdad yo siempre lo he visto mucho mas fácil, a mi me encantaría ser humano
- ¿fácil? ¡Jaja que cosas dices! Yo prefiero ser como soy

- ¿porque?
- por que no me gustaría ser cornudo pablo

Es verdad habían cosas que nunca iba a entender sobre los humanos, muchas actitudes de ellos son para mi un misterio, partiendo por que la señora de la casa se pasaba todo el día con uno de los trabajadores y luego, en las noches, llegaba agotado el jefe y nadie sabia nada.
Era gracioso verla gritar y gemir durante el día, de vez en cuando nos asomábamos por la ventana a mirar. Éramos curiosos y no sabíamos por qué tanto escándalo, ni nosotros cuando rebuznábamos hacíamos tanto ruido. Pero siempre nos terminaba correteando cuando percibía nuestra presencia en la ventana.
En las noches, eran ronquidos, de vez en cuando también se escuchaban unos gemidos pero eran menores, casi imperceptibles.
Se supone, según lo que entendimos luego de haber escuchado una charla de dos hombres, a eso se le llama hacerle los cuernos al marido.
Por el momento no le hemos visto crecer cuerno alguno al jefe. Aunque si mal no lo recuerdo una vez apareció con que furúnculo en la entrepierna, bastante prominente, tal vez a eso le podemos llamar “Un Cuerno”
Mientras seguíamos comiendo, Humberto me comentaba las veces que le tocaba conducir la carreta en la que viajaba la señora de la casa, la que normalmente iba en dirección a la casa del trabajador. Prácticamente la señora no lo dirigía, por que según el, conocía el camino de memoria.
El tenía la suerte de irse con la señora, mientras yo tenía que quedarme con el jefe, el que me cargaba con sacos y sacos la espalda, los que tenía que acarrear de un lugar a otro. Nunca pude dar a conocer mi molestia con respecto a esta injusticia.
Pero en fin, a mí si me gustaría ser humano, por que ellos pueden hacer muchas mas cosas que yo, pueden producir alimentos, pueden construir cosas, pueden….pueden hacer un sinnúmero de cosas que la verdad me deja impresionado. Cosa que a Humberto no le sorprendía, ya que estaba empecinado en mantenerse como estaba

- pero no crees que seria interesante poder ser, hasta ¿líder mundial?

- si es para darnos una mejor calidad de vida ¡pues claro! Pero manteniendo mi condición-

- ¡que burradas dices Humberto!

Insisto, a Humberto se le vació el cerebro, no entendía como a el le gustaba ser inferior.

- ¿no te gusta la sencillez de nuestra vida pablo?

- que sencillez Humberto! De que hablas! Si nos la pasamos cargados de quehaceres! Que si no son sacos son carretas, si no son carretas son mas sacos, no le veo lo simpático a todo esto

- pero solo a eso nos dedicamos pablo, a nada más, no tenemos que meditar que nos espera el día de mañana, no sufrimos por otros como nosotros, no nos causamos daño entre nosotros, solo cuando se nos provoca
- ¿y?
- como que ¿y? ¡¡Pablo míranos!! Estamos tranquilos, comiendo nuestra avena mientras el mundo humano se come entre si. Ellos tratan de arreglar cosas que ellos mismos desarreglaron
- si pero que poca emoción la vida nuestra, solo somos herramientas de trabajo
- yo prefiero eso, a tener que vivir esclavizado de una vida a la que no le veo un final feliz

Humberto siempre tiende a ser pesimista, negativo. Siempre con su lado malo a mis ideas o mis pensamientos, siempre he sentido que me lee la mente por que sabe lo que pasa por mi cabeza en ese momento, pero siempre tiene una opinión negra, algo macabra.

Pero bueno, mucho no podemos hacer por todo esto y todo lo que es en su total esplendor un “Humano” ya que de todas maneras somos un par de burritos, que mientras come, trata de arreglar un mundo del que no es parte. El de ustedes

viernes, 1 de julio de 2011

Espera

Tengo un beso guardado entre los dedos,
De soslayo se corre hacia mis dígitos;
Escudriña ruidoso hasta la dermis
Y se cala hondo entre mi sangre

Jocoso ese beso busca refugio.
No quiere agotarse, le carga la espera
Y busca consuelo entre carmines blandos,
Ocultando su necesidad, ocultando su destinatario.

Tengo un corazón escondido en mi cabeza.
Culpable de jaquecas, inocente de amores,
Maquina sensaciones embelezadas en la nostalgia
Y canta himnos impertinentes, soltando abrazos
Para quien los quiera.

Cansado ese corazón late, enrojece sus ojos,
Y perpetuo va hacia lo infinito,
Escucha pisadas entre los amaneceres
Y se yergue altivo entre los hombres

Están ocultos, no quieren aparecer;
Tienen un solo merecer,
Esperando impacientes aquel conocedor.
Sabedor de su destino
Dueño de su camino.

Se va saltando entre montañas,
Besos de mis manos, abrazos, caricias y gozos,
Y un corazón que aun metido en mi cabeza
Camina descalzo palpando en la inmensidad,
Camina entre cegueras buscando de quien sea su propiedad.
  
Aún sigo escuchando tu nombre,
Pero no sabemos como llegar.

sábado, 25 de junio de 2011

Cuéntame

Cuéntame ese secreto
El que no me quieres confesar
Pero el que me grita tus ojos cada vez
Que tus parpados me los dejan ver

Libérate de esa carga
Dime la verdad que te ahoga
Cuéntame…
Como me vives
Cuéntame como me extrañas

Envuélveme con tu verdad
Haz que mi piel se erice
Que mi voz se quiebre
Y que mi corazón pierda el juicio

Sobórname con un beso
No dejes que yo pregunte
Invítame un abrazo
Y susúrralo
Lento, muy lento

Maquina tus palabras
Endúlzalas y gózalas
Con cada tono de tu voz

Dime que ME QUIERES
En el mejor
Y preciso instante

jueves, 16 de junio de 2011

Triunfemos

Alguien me dijo en un momento que nunca sabremos si triunfamos en nuestra vida. Solo destacamos aquello que hicimos bien. Recordamos aquellas benéficas situaciones, esas, en las que fuimos listos, capaces y asertivos. Hacemos un recuento casi automático de las cosas que debíamos hacer, las que alcanzamos a hacer y a veces, las que queríamos hacer.
Tenemos en la consciencia de que debemos triunfar, pero por partes, por sectores de nuestra vida.
¿Y si los relojes giraran del lado contrario? Podríamos parchar algunos agujeros de nuestro pasado, jugaríamos a revolver las cartas de un juego de naipes y sería una partida a nuestro favor.

Cortaríamos los papeles de manera diferente y tal vez nuestras actuaciones tendrían más emoción, seríamos más hábiles a la hora de cruzarnos con aquel peldaño, el que malicioso se adelantó a nuestros pasos y saltaríamos los agujeros de las calles y así no tendríamos rodillas marchitadas. Tal vez nuestros dedos no se acercarían nunca al filo del malversado cuchillo.

Podría ser si el amor no fuese nuestro fuerte en aquella vida, escoger correctamente a aquel quien de verdad nos correspondió.
Quizás ganaríamos ese partidito deportivo que perdimos. Todo sería corregible, todas las malas palabras borraríamos; a todo cuanto herimos lo habríamos sanado. Sería perfecto…sencillamente perfecto

Pero volveríamos a nacer, para volver a empezar. Aquellos fatídicos malsabores tendrían otras cicatrices, las palabras nos castigarían con otra intensidad. Quizás nunca nos guste el deporte y nuestro azar sería lidiado por otro Karma.

Seríamos diferentes y aún así nos preguntaríamos hasta el final de nuestros días si realmente somos o no unos triunfadores.

De tantos errores que cometemos, de tantas penurias que pasamos, sin embargo, hay tantos momentos felices, tantas alegrías y emociones que concurren en nuestra memoria que en un momento, tal vez, se llegue a la conclusión de que no vale la pena triunfar como lo definen el resto de los mortales; que vale mucho más vivir, sufrir y gozar. El triunfo se basa en la conformidad de los actos, y si te equivocaste correctamente, si tuviste momentos horrendamente felices, si te amaron y amaste como a nadie en el mundo; si amaste tu vida aunque en un comienzo fue difícil, dolorosa pero al final de tus días miras en donde estás, notas que aquel lugar donde estás sentado es donde debes realmente estar; eso, en ese pequeñísimo instante te darás cuenta de la real definición de triunfar.

Los errores se hicieron para hacer las cosas bien…

lunes, 30 de mayo de 2011

Despedida


Morir de noche, bajo el manto oscuro de una sombra. Vivir tras la penumbra de la señora muerte. La que siguió, hasta que lo consiguió
Vivir en el día, soñar que un poco de sol golpeaba mi cara, en el amanecer de un nuevo momento junto ti.
Vivir el segundo, el minuto, la hora, el día completo. Pues eso era lo único que nos quedaba. Después de todo mujer, ya estamos viejos, nuestros hijos con sus familias, solo estamos tu y yo.
¡¡Vivamos cada día que nos quede!! ¡¡Que importan las cuentas!! ¡¡Que importa la hipoteca!! disfrutemos de lo que nos queda, ya que mal que mal, no nos queda mucho aquí.
Paseemos como cuando éramos jóvenes, por la placita que hay a dos cuadras de aquí, besémonos en el mismo lugar en donde fue nuestro primer beso. Cenemos en el café de la esquina ¡ese! El que tanto te gustaba.
Pide tu capuchino, yo pido mi café corriente. ¡Ves que aun no olvido lo que te gusta! Ni tampoco olvido, que cada vez que lo pedías, te robaba un poquito y terminabas limpiándome el bigote, que quedaba lleno de espuma.
Yo iba por el diario a completar esos puzzles, los que luego de un rato me agobiaban y provocaban jaqueca. Pero tú siempre tenías el remedio, aquellas manos tibias sobre mis sienes, y un masajito, tu secreto, el que me volvía a la vida.
Eras la única que sabía mi secreto con las pantuflas, ni los hijos supieron el porqué tenia dos pantuflas izquierdas. Mañas de viejo, decías cuando te preguntaban.
Eres una mujer fenomenal, completa, plena, maravillosa. Eras mi esposa y amante a la vez, una amante perfecta, contigo no tuve necesidad de buscar otros brazos para consolar alguna pena. Me conocías como la palma de tus manos, como los lunares de tu cara. Mujer, que ni un detalle se te escapaba.
Me diste la dicha de aceptarme en tu vida, de dejarme acompañarte en absolutamente en todo, pero es hora de despedirnos ¿verdad?
No quería dejarte, pero mezquino era de mi parte dejarte sufrir por mi causa. Estamos viejos mi vida, si, pero tu sabes que nos vamos a volver a ver. Como me gusta verte dormir, tan plácida, cándida, serena y ese rostro pálido, te hace ver maravillosa.
Mi amor, nos veremos luego, es hora de irme, tú sigue dormida. No llores más. Vela por tus hijos, vive los años que te queden. Pero no apagues esa chispa de vida que aun posees.
Esta, es la última vez que besaré tu frente y rezaré para que tus sueños sean apacibles, pero bellos. Es mi despedida.
Te esperaré, descuida, que tengo para ti todo el tiempo del mundo.
Te Amo.

viernes, 6 de mayo de 2011

Somos: Velocidad y tiempo

Me muevo sobre escuetas maquinas metálicas,
Mientras veo cuan lento puede avanzar una gaviota a ras de las olas,
Bordea con las alas el agua y avanza en picada hacia la profundidad.
No apura, no presiona;
Vuelve a salir con su necesario, se va.
 Se pierde en las montañas de azul,
La que a veces se tiñe de gris, de blancos.

El mundo se toma su tiempo, tiene para todo su momento.
Se ríe de mí, una perenne humana,
Jocoso está, de verme mirar el tiempo
Avanzando, según, a mi total desventaja.

Velocidad,  son ochenta kilómetros los que dirigen mi vida.
Una magnitud, un inherente número que saca cuentas de mis minutos, de mi lapso.
De mi escaza oportunidad para poder observar.
No tiene dirección y está a un paso del sin sentido.

Tan rápido nos movemos entre la multitud que osa pasar,
Atacando nuestros pasos, chocando entre nosotros.
Obstruyéndonos, quitándonos vivacidad,
Ya que estamos contra el tiempo.
No nos dejamos avanzar.

Somos en esencia, celeridad,
Engranes falsos de torpes armazones, cables, fierros;
Y un par de pies que cargan con nuestra desesperación por querer volar sin detenernos,
Solo queremos imitar a la constante universal;
La que jamás llegaremos a alcanzar.

 No hay tiempo, no podemos perder el tiempo
Las horas del día no nos alcanzan;
Los minutos se cuentan segundo a segundo
El reloj  hace un recuento de nuestros destinos,
Y los árboles, armoniosos
Mueven sus hojas al son de las brisas,
Reverenciando a los digitales,
Inclinándose ante las varillas de segunderos y minuteros,
Gira su mirada hacia los celajes
Y les pierde el respeto,
No le importa lo que estén marcando.

Torpemente somos lánguidos;
Parsimoniosos, brutos a cabalidad,
Idiotas marcando caminos o armando puentes,
Construyendo líneas, para no perder el tiempo.
Volteamos como rezo sagrado los relojes de arena,
Que tontos, que bobos.
No necesitamos alcanzar al tiempo,
De qué sirve la velocidad
Todo lo tenemos adelantado, hace años,
A perpetuidad.

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