El Cuadro de Dalí
Cuando decidí apretar del gatillo, comprobé que sí, la vida que tuviste pasa por tu cabeza, completamente, en cuestión de minutos. El comprobar el dolor de mi familia, el ver mi funeral, ver el cajón en el que me encontraría, rodeado de flores, provocando un aroma empalagoso en el ambiente, mirando a la gente, que lloraría por mi partida. No me hacia cambiar de idea. La verdad, había bloqueado todo mi sentir, ya mis sentimientos no estaban en función de mis actos. Solo me había sentado en lo que fue mi escritorio. Había decidido tirar del gatillo. No me daría tiempo para sentir la bala, que atravesaría mi cráneo, en cuestión de segundos. Vería ya mi cuerpo en el suelo, con las sienes reventadas y el piso ensangrentado. No había vuelta atrás, quería tirar del gatillo. Me paré frente a la ventana y observé la perspectiva que había desde el noveno piso de esta compañía, la que me debía veinticinco años de servicio, pero de los cuales, nunca recibí bonificación. Es tan solo un click. Vo...