domingo, 18 de septiembre de 2011

Poder


Desde el exilio
Desde la soledad más funesta
Que el absorto puede siquiera fingir,
Se embelesa cambiante y zigzagueante entre montañas claras
Y versos oscuros.
Manipulando sentires,
Olvidando pasiones

Me quejo,
¡Oh! Como me quejo hombre malparido,
Cáncer de mis ojos y encendedor de cavilaciones
Te horrorizas entre las más absurdas,
Bruscas e indómitas persuasiones
Y
Sueñas con comer el mundo
Con tragarlo y vomitarlo.

Sé que no existes,
Que no vives entre este reino mortal
Pero te escuchas tan vivo y real como cualquier viviente universal,
No me hagas reír, no me hagas fingir
Aquello que por ley he de manejar

No me hagas ocultar,
Ni me hagas condenar,
La dulzura de la basura
Que algún día me osaste entregar.

3 comentarios:

Puti Armienne dijo...

Nicoll, este poema está fuerte.

Lisume dijo...

si, es algo fuerte, pero creo que ahí está su encanto :)

Seroma dijo...

un gusto encontrarme con tus letras... te seguiré y si no te molesta te agradecería visites www.cerroaislado.blogspot.com y me dejes tu opinion

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