miércoles, 6 de julio de 2011

Dos Burritos

Estábamos sentados mirando a través de la cerca que colindaba con las plantaciones de trigo, Humberto y yo.
Mientras comíamos nuestra avena, recorríamos con la vista lo bello del sembradío, el que en varias ocasiones nos provocaba hambre. Es que era de por si un escenario apetitoso, sin duda.
A veces imaginaba, mientras comía, lo interesante que era ser humano. No se que pensaba Humberto ya que la verdad, nunca aprendí a leer la mente, además siempre he pensado que tiene la cabeza hueca por lo que no me interesa.
Que interesante poder ser dueño de todo esto, de poder disfrutar de cada uno de los rincones de este tranquilo espacio, de poder moverte con facilidad por todo el lugar y dirigir el ritmo de tu vida sin preocupación y sin depender de nadie y mucho menos darle cuentas a nadie. Es maravilloso ser humano.

- sabes, no me gustaría ser humano -

¿Quién lo hubiese creído? Cuando expresó ese comentario casi se me cayó la comida que masticaba.

- ¿por que lo dices Humberto?-

- ¿Por qué no te haz dado cuenta lo complejo que es para ellos vivir?
- pues la verdad yo siempre lo he visto mucho mas fácil, a mi me encantaría ser humano
- ¿fácil? ¡Jaja que cosas dices! Yo prefiero ser como soy

- ¿porque?
- por que no me gustaría ser cornudo pablo

Es verdad habían cosas que nunca iba a entender sobre los humanos, muchas actitudes de ellos son para mi un misterio, partiendo por que la señora de la casa se pasaba todo el día con uno de los trabajadores y luego, en las noches, llegaba agotado el jefe y nadie sabia nada.
Era gracioso verla gritar y gemir durante el día, de vez en cuando nos asomábamos por la ventana a mirar. Éramos curiosos y no sabíamos por qué tanto escándalo, ni nosotros cuando rebuznábamos hacíamos tanto ruido. Pero siempre nos terminaba correteando cuando percibía nuestra presencia en la ventana.
En las noches, eran ronquidos, de vez en cuando también se escuchaban unos gemidos pero eran menores, casi imperceptibles.
Se supone, según lo que entendimos luego de haber escuchado una charla de dos hombres, a eso se le llama hacerle los cuernos al marido.
Por el momento no le hemos visto crecer cuerno alguno al jefe. Aunque si mal no lo recuerdo una vez apareció con que furúnculo en la entrepierna, bastante prominente, tal vez a eso le podemos llamar “Un Cuerno”
Mientras seguíamos comiendo, Humberto me comentaba las veces que le tocaba conducir la carreta en la que viajaba la señora de la casa, la que normalmente iba en dirección a la casa del trabajador. Prácticamente la señora no lo dirigía, por que según el, conocía el camino de memoria.
El tenía la suerte de irse con la señora, mientras yo tenía que quedarme con el jefe, el que me cargaba con sacos y sacos la espalda, los que tenía que acarrear de un lugar a otro. Nunca pude dar a conocer mi molestia con respecto a esta injusticia.
Pero en fin, a mí si me gustaría ser humano, por que ellos pueden hacer muchas mas cosas que yo, pueden producir alimentos, pueden construir cosas, pueden….pueden hacer un sinnúmero de cosas que la verdad me deja impresionado. Cosa que a Humberto no le sorprendía, ya que estaba empecinado en mantenerse como estaba

- pero no crees que seria interesante poder ser, hasta ¿líder mundial?

- si es para darnos una mejor calidad de vida ¡pues claro! Pero manteniendo mi condición-

- ¡que burradas dices Humberto!

Insisto, a Humberto se le vació el cerebro, no entendía como a el le gustaba ser inferior.

- ¿no te gusta la sencillez de nuestra vida pablo?

- que sencillez Humberto! De que hablas! Si nos la pasamos cargados de quehaceres! Que si no son sacos son carretas, si no son carretas son mas sacos, no le veo lo simpático a todo esto

- pero solo a eso nos dedicamos pablo, a nada más, no tenemos que meditar que nos espera el día de mañana, no sufrimos por otros como nosotros, no nos causamos daño entre nosotros, solo cuando se nos provoca
- ¿y?
- como que ¿y? ¡¡Pablo míranos!! Estamos tranquilos, comiendo nuestra avena mientras el mundo humano se come entre si. Ellos tratan de arreglar cosas que ellos mismos desarreglaron
- si pero que poca emoción la vida nuestra, solo somos herramientas de trabajo
- yo prefiero eso, a tener que vivir esclavizado de una vida a la que no le veo un final feliz

Humberto siempre tiende a ser pesimista, negativo. Siempre con su lado malo a mis ideas o mis pensamientos, siempre he sentido que me lee la mente por que sabe lo que pasa por mi cabeza en ese momento, pero siempre tiene una opinión negra, algo macabra.

Pero bueno, mucho no podemos hacer por todo esto y todo lo que es en su total esplendor un “Humano” ya que de todas maneras somos un par de burritos, que mientras come, trata de arreglar un mundo del que no es parte. El de ustedes

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