viernes, 18 de noviembre de 2011

Comparo


Te comparo conmigo, destino
Flotando entre los vacíos
Gravitando por la cabeza
De aquellos quienes no tienen cerebro

Te comparo con las noches frívolas, perennes,
Inanimadas; que se enjuta con los veranos apaciguados
De nuestros encuentros

Eres más que un remordimiento vivo en mis entrañas
De todo cuanto escarbe de entre mi cuerpo

No eres más que un pedazo del romance,
Infortunado de este mundo actual.
Eres solo parte del estereotipo
Maldito e inmortal.

Calosfríos sienten mis ganas
De escucharte entre las montañas;
Las luces de los faroles no alumbran mis recorridos
Y mi noche se hace cada vez más negra,
No hay estrellas que embellezcan el espacio.

Gritar en la punta de los edificios no me tranquiliza,
No me descansa, me agota aún más,
Y entre distancias mido mis momentos
Mis encuentros.

No soy nada, o tal vez soy un todo
Destruido y armado por piezas.

Cuanta falta hacen aquellos besos que no se alcanzan
Y que componen el cuerpo,
Que rejuvenecen el alma

Quiero olvidarme de esto,
Emblanquecer mi memoria
Perder el color de mis manos
Y ser inocua, solemne... como el agua 
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