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El Cuadro de Dalí

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Cuando decidí apretar del gatillo, comprobé que sí, la vida que tuviste pasa por tu cabeza, completamente, en cuestión de minutos. El comprobar el dolor de mi familia, el ver mi funeral, ver el cajón en el que me encontraría, rodeado de flores, provocando un aroma empalagoso en el ambiente, mirando a la gente, que lloraría por mi partida. No me hacia cambiar de idea. La verdad, había bloqueado todo mi sentir, ya mis sentimientos no estaban en función de mis actos. Solo me había sentado en lo que fue mi escritorio. Había decidido tirar del gatillo. No me daría tiempo para sentir la bala, que atravesaría mi cráneo, en cuestión de segundos. Vería ya mi cuerpo en el suelo, con las sienes reventadas y el piso ensangrentado. No había vuelta atrás, quería tirar del gatillo. Me paré frente a la ventana y observé la perspectiva que había desde el noveno piso de esta compañía, la que me debía veinticinco años de servicio, pero de los cuales, nunca recibí bonificación. Es tan solo un click. Vo...

Ellas

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Llama mi atención aquella osadía, la de ellas; a la que no les importa lo que digan los demás y viven su vida como si nada a su alrededor les indicara con el dedo. El amor se expresa de infinitas formas y hay de ellos quienes se atreven a mofarse, a no tolerar esas muestras de cariño. Un cariño, una pasión infinita que solo ellas pueden demostrarse. Y entender… Es amor, aunque a personas como yo les cueste asumir, si hay amor entre ellas. No existe perdón entre nosotros por la intolerancia y la falta de criterio. Una mirada más allá cambiaría totalmente la percepción de las cosas. Es difícil, incluso para mí. En el pasado; un secreto oculto, a mediados del pasado; psiquiátrico, en la actualidad solo una forma de vivir, una opción diferente. ¿De que otras formas tendrá que hacerse ver?El temor de aquellos por creerlo parte de Sodoma y Gomorra, el error de los lideres con sotana quienes hablan del pecado, siendo que “El” dio libre albedrio incluso para los sentimientos. ¿A qué le ...

Dos Burritos

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Estábamos sentados mirando a través de la cerca que colindaba con las plantaciones de trigo, Humberto y yo. Mientras comíamos nuestra avena, recorríamos con la vista lo bello del sembradío, el que en varias ocasiones nos provocaba hambre. Es que era de por si un escenario apetitoso, sin duda. A veces imaginaba, mientras comía, lo interesante que era ser humano. No se que pensaba Humberto ya que la verdad, nunca aprendí a leer la mente, además siempre he pensado que tiene la cabeza hueca por lo que no me interesa. Que interesante poder ser dueño de todo esto, de poder disfrutar de cada uno de los rincones de este tranquilo espacio, de poder moverte con facilidad por todo el lugar y dirigir el ritmo de tu vida sin preocupación y sin depender de nadie y mucho menos darle cuentas a nadie. Es maravilloso ser humano. - sabes, no me gustaría ser humano - ¿Quién lo hubiese creído? Cuando expresó ese comentario casi se me cayó la comida que masticaba. - ¿por que lo dices Humberto?- -...

Espera

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Tengo un beso guardado entre los dedos, De soslayo se corre hacia mis dígitos; Escudriña ruidoso hasta la dermis Y se cala hondo entre mi sangre Jocoso ese beso busca refugio. No quiere agotarse, le carga la espera Y busca consuelo entre carmines blandos, Ocultando su necesidad, ocultando su destinatario. Tengo un corazón escondido en mi cabeza. Culpable de jaquecas, inocente de amores, Maquina sensaciones embelezadas en la nostalgia Y canta himnos impertinentes, soltando abrazos Para quien los quiera. Cansado ese corazón late, enrojece sus ojos, Y perpetuo va hacia lo infinito, Escucha pisadas entre los amaneceres Y se yergue altivo entre los hombres Están ocultos, no quieren aparecer; Tienen un solo merecer, Esperando impacientes aquel conocedor. Sabedor de su destino Dueño de su camino. Se va saltando entre montañas, Besos de mis manos, abrazos, caricias y gozos, Y un corazón que aun metido en mi cabeza Camina descalzo palpando en la inmensidad, Camina entre cegueras buscando d...

Cuéntame

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Cuéntame ese secreto El que no me quieres confesar Pero el que me grita tus ojos cada vez Que tus parpados me los dejan ver Libérate de esa carga Dime la verdad que te ahoga Cuéntame… Como me vives Cuéntame como me extrañas Envuélveme con tu verdad Haz que mi piel se erice Que mi voz se quiebre Y que mi corazón pierda el juicio Sobórname con un beso No dejes que yo pregunte Invítame un abrazo Y susúrralo Lento, muy lento Maquina tus palabras Endúlzalas y gózalas Con cada tono de tu voz Dime que ME QUIERES En el mejor Y preciso instante

Triunfemos

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Alguien me dijo en un momento que nunca sabremos si triunfamos en nuestra vida. Solo destacamos aquello que hicimos bien. Recordamos aquellas benéficas situaciones, esas, en las que fuimos listos, capaces y asertivos. Hacemos un recuento casi automático de las cosas que debíamos hacer, las que alcanzamos a hacer y a veces, las que queríamos hacer. Tenemos en la consciencia de que debemos triunfar, pero por partes, por sectores de nuestra vida. ¿Y si los relojes giraran del lado contrario? Podríamos parchar algunos agujeros de nuestro pasado, jugaríamos a revolver las cartas de un juego de naipes y sería una partida a nuestro favor. Cortaríamos los papeles de manera diferente y tal vez nuestras actuaciones tendrían más emoción, seríamos más hábiles a la hora de cruzarnos con aquel peldaño, el que malicioso se adelantó a nuestros pasos y saltaríamos los agujeros de las calles y así no tendríamos rodillas marchitadas. Tal vez nuestros dedos no se acercarían nunca al filo d...

Despedida

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Morir de noche, bajo el manto oscuro de una sombra. Vivir tras la penumbra de la señora muerte. La que siguió, hasta que lo consiguió Vivir en el día, soñar que un poco de sol golpeaba mi cara, en el amanecer de un nuevo momento junto ti. Vivir el segundo, el minuto, la hora, el día completo. Pues eso era lo único que nos quedaba. Después de todo mujer, ya estamos viejos, nuestros hijos con sus familias, solo estamos tu y yo. ¡¡Vivamos cada día que nos quede!! ¡¡Que importan las cuentas!! ¡¡Que importa la hipoteca!! disfrutemos de lo que nos queda, ya que mal que mal, no nos queda mucho aquí. Paseemos como cuando éramos jóvenes, por la placita que hay a dos cuadras de aquí, besémonos en el mismo lugar en donde fue nuestro primer beso. Cenemos en el café de la esquina ¡ese! El que tanto te gustaba. Pide tu capuchino, yo pido mi café corriente. ¡Ves que aun no olvido lo que te gusta! Ni tampoco olvido, que cada vez que lo pedías, te robaba un poquito y terminabas limpiándome el...